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Acoso sexual en el trabajo

acoso sexual

El acoso sexual en el trabajo es la conducta verbal o física de tipo sexual o relacionado con el sexo, que amenazan la dignidad de las personas en el ámbito laboral, y que son vividas como actos ofensivos e indeseados por quienes las padecen.

Socialmente se tiende a pensar que el acoso sexual en el trabajo se reduce a empresas pequeñas con mucha precariedad laboral y que sucede de forma anecdótica. Nada más lejos de la realidad. En España el acoso sexual en el trabajo no se produce de forma aislada ni anecdótica, según CC.OO más del 18% de las españolas admiten haberlo sufrido en algún momento de sus vidas. El acoso se puede traducir entre miembros de distintas jerarquías e incluso de la misma jerarquía, aunque legalmente el hecho de que el acosador o la acosadora tenga una jerarquía superior al de la acosada o acosado se considera un claro agravante.

A menudo el acoso no se crea como algo espontáneo y directo hacia el/la acosada, sino que se crea un ambiente hostil donde unos empleados juzgan a otros por su vestimenta o su cuerpo, ya sea directamente o indirectamente, y esto puede crear un malestar notorio en la persona a la que se alude o se siente aludida.

Aunque hablemos en términos genéricos, el acoso sexual en el trabajo suele ir dirigido principalmente a las mujeres, y aunque menos documentado, también a personas transgénero y otros colectivos lgtb. La persona acosada no suele denunciar nunca, trata de pasar desapercibida, y en cuanto se queja se la trata de exagerada y paradójicamente de crear un mal ambiente de trabajo. El acoso por supuesto continua, y si en algún momento se llama la atención al acosador, éste siempre se defiende aludiendo a que sus acercamientos siempre han sido consentidos. No obstante, está demostrado que el acoso sólo cesa cuando el acosador recibe el aviso de una instancia superior y es sancionado de un modo suficiente para que le dé respeto seguir repitiendo la misma actitud que ha llevado hasta el momento.

El 62% de las mujeres acosadas en el trabajo optan por abandonar el trabajo o buscar medidas en las que puedan evitar al acosador como podría ser un cambio de departamento. En otras ocasiones el acoso ocasiona una baja laboral por depresión en la afectada, y es que el estrés de estar evitando continuamente los agravios de otra persona puede convertirse en algo totalmente insostenible.

Únicamente el 3% de las mujeres acosadas sexualmente en el trabajo ha puesto una denuncia a su acosador. Estas mujeres no confían en que la justicia las crea, y además es un tema donde claramente es difícil aportar pruebas. Además creen que laboralmente esta acción las va a perjudicar y van a perder la confianza de otros jefes y otros compañeros de trabajo, por lo que presas por el miedo de perder sus empleos o el beneplácito de sus superiores acaban por no poner demanda alguna.

Si te encuentras en una situación de acoso sexual en el trabajo lo primero que debes entender es que NO es tu culpa, que nadie tiene el derecho de ofenderte y sí la obligación de respetar tu dignidad como persona. Si puedes recabar pruebas que demuestren este acoso guárdalas, y NO consientas que nadie sobrepase tus límites, quien no entienda que debe respetarte deberá entenderlo. Por supuesto, consigue un buen abogado y ve bien asesorada en cada uno de los pasos que vayas dando.

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