Abogados de familia

Sé inteligente, haz sí o sí separación de bienes

credenciales matrimoniales

Ya se sabe que no es lo más romántico del mundo decirle a tu pareja cuando te has planteado casarte con ella que quieres separación de bienes o lo que es lo mismo capitulaciones matrimoniales. Sin embargo, si eres realista, debes tener en cuenta que un porcentaje alto de las personas que deciden casarse acaban disolviendo su matrimonio, ya tarden un año o veinte. Un dato: España es uno de los países con mayor tasa de divorcios del mundo, actualmente más del 40 % de los matrimonios terminan en separación o divorcio, ya sé que es muy probable que pienses que tú y tu pareja seréis una excepción, pero ese 40 % de matrimonios divorciados en su día es muy probable que también lo pensaran.

Ante esta realidad, es mejor ser precavidos, pues según dicen todo tiene un final, y lo que hoy es todo amor, en el futuro puede dejar de ser algo que desees. Si tienes miedo de comunicarle este deseo a tu pareja, en caso de que seas residente en Barcelona tienes una gran noticia, y es que si planeas casarte dentro de la región de Cataluña, la separación de bienes se produce por defecto en una unión matrimonial. En caso de casarte en cualquier otra comunidad autónoma o en el extranjero, es importante que te tomes muy seriamente este consejo y le plantees a tu pareja esta posibilidad.

El matrimonio desde un punto de vista estrictamente jurídico no es precisamente algo romántico, en realidad es un contrato o negocio jurídico bilateral, de modo que si vamos a firmar un contrato con alguien, debemos hacerlo de un modo que quedemos lo más protegidos que nos sea posible. Las capitulaciones matrimoniales son, por definición del Consejo General del notariado, el contrato por el que se fijan las normas que regulan la relación económica del matrimonio. Los cónyuges pueden elegir entre un régimen de bienes gananciales o uno de separación de bienes. Las capitulaciones matrimoniales se realizan ante notario y se recogen en un documento público: la escritura.

Otra buena noticia: aunque ya te hayas casado, aún puedes hacer capitulaciones matrimoniales. Las capitulaciones se pueden efectuar antes o después de contraer matrimonio, el único requisito es que los dos cónyuges estén de acuerdo y acudan a un notario para que autorice la escritura pública, que deberá inscribirse en el registro civil.

Es importante que antes de otorgar capitulaciones matrimoniales se acuda a un abogado de familia pues nos podemos encontrar que el notario presente un modelo estándar de capitulaciones, y no tenga en cuenta las particularidades de los otorgantes, que podría ser que fueran empresarios, que tengan hijos de relaciones anteriores, o cualquier otra condición que afecte a la situación económica de cada una de las partes.

Si las capitulaciones se otorgan antes del matrimonio, el régimen económico elegido entra en vigor tras la boda, que deberá celebrarse antes de un año desde la firma de la escritura pública de capitulaciones matrimoniales. Si en caso contrario si otorgan una vez casados, el régimen seleccionado por los cónyuges tendrá vigencia desde el mismo momento de su firma. En cualquier caso, siempre que haya un acuerdo entre los cónyuges, la escritura puede modificarse en cualquier momento. Una de las posibilidades que se tiene en las capitulaciones matrimoniales es que se pueden regular los efectos de una posible ruptura.

Si bien hay cuestiones como es el régimen de guarda y custodia de los hijos que no se puede resolver en una capitulación matrimonial ya que la última palabra siempre la va a tener un juez, lo que pacten los otorgantes si va a tenerse en cuenta en un juicio.

El régimen de bienes gananciales

En el caso de que los cónyuges se decidan por un régimen de bienes gananciales, el dinero que ganen y los bienes que adquieran con ese dinero y esos bienes pertenece desde el primer día al matrimonio. De este modo la venta de un bien ganancial tiene obligatoriamente que contar con el consentimiento de los dos miembros de la pareja. Dentro de un régimen de gananciales, se consideran privativos los bienes que ya se tenían de soltero, antes del matrimonio, o los que cada uno de los miembros de la pareja pudiera recibir a título gratuito estando dentro del matrimonio como pudieran ser herencias o donaciones.

En un régimen de separación de bienes siempre se mantiene la relación previa al matrimonio, es decir, cada uno de los miembros sigue siendo titular único de sus ingresos y posesiones y no hay bienes comunes, salvo que los dos cónyuges quieran convertir en común alguna de estas cosas.

Si tu pareja está contigo por amor, y tú estás con ella por ese mismo sentimiento, no querréis aprovecharos de las condiciones económicas que tiene el otro. Os unís por pasar una vida juntos, por compartir tiempo, momentos, hijos, pero no debería ser nunca un negocio económico. Acordar una separación de bienes no es perjudicar al otro, sino protegerse, nuestra pareja podrá disfrutar de nuestros bienes mientras sea alguien bueno y deseable en nuestra vida, pero si algún día deja de serlo, seguiremos teniendo todo aquello que sea nuestro. No creas que con una separación de bienes el divorcio va a ser algo sencillo, los divorcios nunca son sencillos ni bonitos, pero al menos las condiciones de repartición serán más justas y habrá un problema menos que resolver.

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